Terremoto en Colombia: cómo avanza el renacimiento un mes después

A un mes del terremoto en Colombia, una familia ya recibió una vivienda en Buga y en Buenaventura la primera de 51 casas quedó ensamblada en tres días.
Terremoto en Colombia: cómo avanza el renacimiento un mes después

En Buenaventura, el primer cambio tiene la forma de una casa. El Ministerio de Vivienda ensambló en tres días la primera de 51 viviendas tipo donadas por Eternit para familias afectadas por el terremoto del 10 de agosto. La solución ocupa el propio lote de una madre cabeza de familia, tiene 43 metros cuadrados y tres habitaciones. 

La escena resume lo que significa reconstruir: el terreno que antes guardaba una vivienda caída vuelve a recibir paredes, techo y habitaciones. La beneficiaria lo dijo durante la visita oficial: “No creí que fuera tan rápido”. La frase no es una estadística. Es la medida humana de una respuesta que empieza a devolverle tiempo y horizonte a una familia. 

En Buga, otra familia recibió el 5 de septiembre la primera vivienda entregada dentro de este proceso. El sector privado donó la casa, construida con materiales sostenibles y criterios de resistencia sísmica. Minvivienda anunció además 2.500 millones de pesos para 110 mejoramientos de vivienda en el municipio.

Estos casos todavía no alcanzan para hablar de una solución nacional. Sí muestran una forma distinta de mirar la emergencia: no como una lista de pérdidas, sino como una cadena de capacidades que convierte un lote en una casa y una promesa en una puerta que puede abrirse. 

La institucionalidad empieza a moverse

El 9 de septiembre, el Gobierno anunció 11 decretos para pasar de la atención inmediata a la recuperación. Entre las medidas aparece el Fondo Patria Milagro, creado para canalizar y administrar recursos de la reconstrucción. También se anunciaron 17 medidas financieras, administrativas e institucionales para entregar liquidez temporal a departamentos y municipios, así como un acceso extraordinario, por una sola vez, a recursos del Fonpet.

La decisión busca resolver una dificultad concreta: alcaldías y gobernaciones necesitan recursos y capacidad de contratación para atender problemas que no esperan los tiempos ordinarios. Los decretos también habilitan recursos para sostener el servicio de energía, una modalidad especial de Obras por Impuestos y proyectos financiados entre entidades territoriales. En la práctica, una obra que beneficia a varios municipios podría dejar de depender de una sola caja local.

El paquete incluye además un régimen temporal para que el DANE aporte información estadística reservada a la focalización de la recuperación. Saber dónde viven las familias, qué condiciones tienen y qué necesitan permite que la ayuda no se reparta a ciegas.

Un decreto todavía no es una escuela en pie ni una familia de regreso a su casa. Es la herramienta que debe permitir que los recursos lleguen a esos lugares. Por eso, el siguiente paso será comprobar cuánto dinero se habilita, qué entidades lo ejecutan y qué resultado puede ver cada comunidad.

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Vivienda: del lote a la comunidad

La reconstrucción también empieza a cambiar de escala. En Chocó, Camacol anunció la construcción y entrega de 27 viviendas para igual número de familias, con una inversión superior a 4.500 millones de pesos y una alianza con la Corporación El Minuto de Dios. El proyecto será el primer barrio formal reconstruido después del sismo, con urbanismo, zonas de cesión y espacio público. 

En Cali, el Ministerio de Vivienda trabaja en instrumentos para habilitar suelo, densificar zonas afectadas y ofrecer subsidios para viviendas ya construidas. Camacol identificó 864 unidades terminadas, construidas bajo la norma antisísmica, que podrían convertirse en soluciones para hogares que perdieron sus casas.

Para quienes necesiten financiación, la Presidencia anunció una tasa de 8 % efectivo anual durante toda la vida de los créditos de vivienda para damnificados, con participación del Grupo Aval, Banco GNB Sudameris y Grupo Bolívar-Davivienda. El crédito no reemplaza el subsidio ni puede convertirse en una carga imposible para las familias; funciona como una herramienta complementaria dentro de un esquema que debe ajustarse a cada hogar. 

La escuela sostiene el nuevo comienzo

El renacimiento también se mide por la posibilidad de que un niño vuelva a aprender con sus compañeros. El Ministerio de Educación informó el 8 de septiembre que 930.111 estudiantes cuentan con servicio educativo confirmado en ambientes seguros, equivalente al 72,9 % de la matrícula de las sedes afectadas.

El balance reporta 3.310 sedes con servicio activo y 40 entidades territoriales certificadas con recuperación completa. Para llegar hasta allí, las comunidades educativas han usado aulas temporales, traslados a sedes seguras, escuela en casa, educación itinerante, conectividad, alimentación y apoyo psicosocial.

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Todavía hay 5.537 sedes afectadas y 1.010 con daños graves o pérdida total. El Fondo de Financiamiento de la Infraestructura Educativa dispone de 450.000 millones de pesos para atenderlas. El Gobierno también autorizó actividades académicas en espacios distintos a las sedes dañadas, medidas financieras para mantener el servicio y flexibilidad temporal del calendario académico. 

La escuela no solo recupera un edificio. Recupera una rutina, un lugar de encuentro y la posibilidad de que el terremoto no decida el futuro de una generación. 


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