Los propios pescadores admiten que antes los destruían porque desconocían su importancia: “No sabíamos que eran seres vivos, para nosotros parecían piedras”, contó uno de ellos en una entrevista.
El Comando Sur vinculó el bote con el narcotráfico sin mostrar evidencia pública del cargamento ni reveló identidades. La ONU ha advertido que estos ataques pueden constituir ejecuciones extrajudiciales.
Más de 100 pescadores han muerto en el Caribe y el Pacífico por bombardeos ilegales de EE. UU. Sus familiares relatan que salieron a pescar y desaparecieron. En algunas ciudades suspendieron actividades por miedo.
En la Cumbre de los Pueblos del Caribe Occidental, el presidente Gustavo Petro hizo un llamado a la movilización social y a la unidad de los pueblos en contra de la invasión del mar Caribe y los bombardeos ordenados por Trump.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos recibió este martes una demanda contra Estados Unidos por la muerte del pescador colombiano Alejandro Carranza Medina en un bombardeo aéreo el 15 de septiembre.