Una semana después de que el terremoto de magnitud 7,4 sacudiera el occidente del país el lunes 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar (Chocó), una segunda emergencia se suma a la tragedia humanitaria que, según el balance oficial de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), ya deja 289 fallecidos y 143 desaparecidos: las fuertes lluvias que el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) había pronosticado desde el primer día de la crisis se han materializado con efectos concretos en los municipios más golpeados.
Lluvias agravan la emergencia del terremoto en Colombia: el agua llegó donde el sismo no acabó de derrumbar.
17 de Agosto 2026, 1:04 PM
Lo que advirtió el Ideam
El organismo meteorológico estatal incorporó las zonas del terremoto a su reporte semanal del estado del tiempo desde el lunes 10 de agosto. Ese día, el IDEAM informó que el tránsito de la onda tropical número 34 generaría lluvias ligeras a moderadas en la región Pacífica, hacia el epicentro del sismo, y en el suroccidente andino. Desde el martes 11, la alerta se endureció: el instituto previó aguaceros de moderados a fuertes en Chocó, el occidente de Antioquia, el Eje Cafetero y el occidente del Valle del Cauca, precisamente la llamada "zona cero" de la tragedia.
"Las lluvias de mayor intensidad se concentrarían en el Pacífico central y suroccidental y se extenderían hacia sectores de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño", precisó el IDEAM en su pronóstico para el miércoles 12 de agosto.
El instituto advirtió además que el viernes 14 de agosto sería el día con mayor extensión e intensidad de lluvias en el occidente del territorio nacional, por la interacción de la onda tropical número 36 con otros sistemas atmosféricos, que concentraría las precipitaciones más fuertes en el sur de Córdoba, el golfo de Urabá, Antioquia y Chocó. Ante el aumento de precipitaciones, el IDEAM reiteró recomendaciones específicas frente a la amenaza de deslizamientos: prestar atención al estado de las carreteras en sectores montañosos, evitar el tránsito por zonas de alta pendiente durante jornadas de aguaceros fuertes, buscar refugio durante tormentas eléctricas y mantener vigilancia sobre lugares con riesgo de derrumbes.
Para este fin de semana, el IDEAM emitió un pronóstico especial para el periodo 15 al 17 de agosto que anunció lluvias y vientos fuertes en 28 departamentos. Y hasta este lunes 17 de agosto la alerta meteorológica oficial permanece activa: la cuenta institucional del IDEAM reporta condiciones atmosféricas activas con abundante nubosidad y focos convectivos, especialmente hacia el norte, oriente y occidente del país, con atención especial al sur de Antioquia, Chocó, Santander y Norte de Santander, por riesgo de aguaceros fuertes, actividad eléctrica, crecientes súbitas y deslizamientos. El mismo día, la entidad reportó lluvias en curso al suroccidente de Casanare y en varios sectores del Meta, con precipitaciones previstas durante la noche.
Paralelamente, y como contrapeso del panorama nacional, el IDEAM advirtió el 16 de agosto que, por el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, septiembre llegará con temperaturas superiores a los promedios habituales, menos lluvias en amplias zonas del país, descenso de los niveles de los ríos y mayor riesgo de incendios de cobertura vegetal, con alertas que ya avanzan hacia niveles naranja y rojo en Cesar, La Guajira, Bolívar, Norte de Santander y Sucre. Es decir, mientras el occidente del país enfrenta inundaciones sobre las zonas del sismo, gran parte del territorio se prepara para un mes más seco y caliente.
El impacto ya es visible: agua en albergues y avenidas torrenciales en Quibdó
Según las autoridades, las precipitaciones ya provocaron inundaciones, deslizamientos y nuevas afectaciones en infraestructura dañada por el sismo, complicando la atención a las familias vulnerables. La Gobernación del Chocó reportó avenidas torrenciales en el departamento y afectaciones asociadas a las precipitaciones, alertando por el riesgo adicional que enfrentan las estructuras comprometidas durante el sismo. En Quibdó, capital del Chocó, las lluvias generaron inundaciones durante la noche del jueves 13 de agosto, que se sumaron a las dificultades de las familias afectadas por el movimiento telúrico.
La emergencia también alcanzó la costa pacífica del Valle del Cauca. En Buenaventura, las autoridades emitieron una alerta para los corregimientos de Juanchaco y Ladrilleros por inundaciones asociadas a un repunte inusual del nivel del mar y fuerte oleaje, que impactó viviendas y albergues temporales. La situación de las mareas altas quedó documentada desde la comunidad: el 16 de agosto, la académica bonaverense Libia Mosquera, exconsul de Colombia en Washington, publicó desde Buenaventura imágenes de las playas de Juanchaco y pidió una "atención diferenciada urgente" ante "la complejidad de nuestra ciudad urbana y rural, de mar y ríos".
En Pereira, capital de Risaralda, el agua llegó incluso a espacios destinados a proteger a los damnificados: el Hospital San Jorge presentó inundaciones y el albergue temporal del Parque Olaya Herrera, el más grande de la ciudad, quedó expuesto a los aguaceros, con familias pasando la noche bajo la lluvia, mientras desde la comunidad surgían llamados urgentes pidiendo carpas y plásticos para proteger a los damnificados y los materiales de ayuda. En Roldanillo (Valle del Cauca), los aguaceros hicieron ceder viviendas que ya habían quedado debilitadas por el terremoto.
Ante la situación, la UNGRD coordina el traslado de familias hacia espacios más seguros como coliseos, casas de la cultura y hogares infantiles, y ha instalado puntos de internet satelital en municipios de Chocó como Nóvita, Medio San Juan, Istmina y Unión Panamericana para restablecer las comunicaciones en las zonas más afectadas por el sismo. Según el último balance oficial de la UNGRD, la emergencia sismohidrológica acumulada alcanza ya 15 departamentos y 448 municipios afectados, con más de 54.000 familias damnificadas.
Una emergencia doble frente al Sistema Nacional de Gestión del Riesgo
La doble emergencia obliga a las autoridades a atender simultáneamente los daños del terremoto y las nuevas situaciones generadas por las lluvias, justo cuando el pronóstico climático de mediano plazo apunta en dirección contraria: menos agua en la mayor parte del país y más riesgo de incendios. En medio de este escenario, el Gobierno nacional mantiene el despliegue de ayuda humanitaria en Chocó, el Valle del Cauca y el Eje Cafetero, con recursos anunciados para la recuperación y aportes privados como los $100.000 millones del empresario David Vélez.
El mensaje de las comunidades, sin embargo, es claro: las lluvias están desgastando los refugios improvisados y exigen, además de alimentos, cobertura, carpas y plásticos para poder siquiera descansar. La lluvia, que debió ser un alivio para las llamas del interior del país, se convirtió en un segundo enemigo para las comunidades del occidente colombiano, que hoy enfrentan simultáneamente los escombros, los desaparecidos y el agua.
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