Se avecina cambio en el modelo de recolección de basuras de Bogotá
La capital del país es una de las ciudades en las que más pronto se aplicaron concesiones para la prestación de servicios públicos, con el fin de sustituir a las organizaciones del Estado (en el caso de Bogotá, a las empresas distritales).
A pesar de que siguen existiendo empresas públicas emblemáticas como la ETB (Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá) y de que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) continúa siendo distrital, en la época del auge de las privatizaciones se ensayaron diversas estrategias para transitar hacia modelos basados en operadores privados que ofertaran los servicios a los hogares.
Cada vez hay más quejas de que el servicio de aseo es caro, mientras la capital sigue sucia
Para definir los procedimientos de operación, se debe tener en cuenta la complejidad de las licitaciones, pero en la práctica, también se considera la conveniencia de los operadores que solicitan concesiones de largo plazo para garantizarse el mayor tiempo posible de participación en los negocios.
Por esto, los contratos de prestación de servicios públicos se suelen pactar términos de exclusividad, con prolongada duración y facilidades para la renovación. Este es el caso de la recolección de residuos sólidos en Bogotá, en que el tiempo otorgado en las concesiones es de diez años, estableciendo Áreas de Servicio Exclusivo.
Las concesiones para este servicio de aseo tienen una duración de ocho años. Los contratos vigentes expiran el próximo 11 de febrero, pues se concedieron en 2018. Sin embargo, el modelo de las Áreas de Servicio Exclusivo funciona desde 1994, básicamente, bajo el mismo esquema de operación: dividir la ciudad en cinco zonas y garantizarle a un único operador el monopolio del servicio en su área asignada.
Aunque existen términos de referencia con los que se pretende un nivel de calidad para el servicio, la exclusividad, la duración de los contratos e incluso, el trato preferencial a los operadores favorecidos con las concesiones, hacen que, en la práctica, la recolección se haga bajo criterios estándar, como el mínimo costo.
En la realidad, los operadores deben cumplir con la recolección tal como lo establecen los contratos, pero el cómo se da ese cumplimiento se flexibiliza a su propio proceso operativo, en el que se apliquen los controles de costos.
En este contexto, los ciudadanos se encuentran con un servicio deficiente, tal como lo han venido denunciando en los últimos meses. Varias de las quejas ciudadanas apuntan a que el precio de la facturación es alto en comparación con la prestación que se recibe.
La UAESP tuvo que cambiar la propuesta del esquema de recolección que regirá desde el 12 de febrero
Siguiendo las etapas que debe cumplir la administración distrital para renovar el esquema de recolección de basuras, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) presentó los estudios técnicos requeridos por la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA).
Entre las entidades se dieron controversias que derivaron en ajustes al esquema vigente, por lo que, a partir de la fecha de cambio (12 de febrero), la operación ya no estará dividida por las Áreas de Servicio Exclusivo para los cinco operadores. Esto representa un riesgo de que la ciudad esté todavía más sucia, tanto por el tiempo de transición para implementar los cambios, como por la efectividad del nuevo modelo para identificar y atender a los usuarios.
Los riesgos pueden ser todavía más altos, si se tiene en cuenta la poca información y pedagogía que se necesita, pues muchos ciudadanos no están enterados que se van a presentar estos cambios.
Aunque se requiere un gran esfuerzo de socialización, al momento, a menos de un mes para que inicie la transición al nuevo esquema, en la administración del alcalde Carlos Fernando Galán, no se han desplegado suficientes estrategias en este sentido.
Se supone que en adelante los ciudadanos podrán escoger al proveedor del servicio, pero para ello se necesita que puedan conocer las ofertas y precios. Hay temas que son importantes, pero que tampoco se han desarrollado en medio del proceso de transición, como la separación de residuos en la fuente, algo de lo que la ciudad está en mora desde hace varios años.
Mientras tanto, Aguas de Bogotá S.A. ESP, la empresa creada en 2003 para avanzar en la garantía de la prestación del servicio de aseo y del mantenimiento de espacio público (particularmente se ha encargado de conservar los ecosistemas y fuentes hídricas de la ciudad), vuelve a estar en el centro de las soluciones a los problemas.
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Luego de que se le ha intentado liquidar y que se le han suprimido funciones para que no compita con los operadores privados, la UAESP le ha delegado la atención de los casos más controversiales, como la gestión de los puntos críticos de acumulación de basuras, gestión de procesos de economía circular con recicladores y apoyo con la estrategia de cazaregueros.
Igualmente, frente al proceso que se avecina, la UAESP también cuenta con Aguas de Bogotá para atender las situaciones que se vayan presentando y que puedan generar mayor inconformidad entre los ciudadanos.
Continúa el problema de aseo en Bogotá y la incertidumbre
La capital del país tiene varios problemas que permanentemente acrecientan la insatisfacción ciudadana, entre los que se destacan la inseguridad, el colapso de la movilidad, la desprotección del medio ambiente y cada vez más, la situación del aseo, que ha sido uno de los temas con mayores quejas frente a la administración del alcalde Galán.
Con la finalización del plazo de los contratos de los operadores para atender las zonas exclusivas que les fueron asignadas, se generaron expectativas sobre la posibilidad de desarrollar un nuevo sistema que permitiera superar las dificultades. Sin embargo, la participación ciudadana ha sido escasa, así como el abordaje de los temas de fondo, como, por ejemplo, la separación en la fuente, la recuperación, reutilización y aprovechamiento de los residuos sólidos, el respeto e integración a la actividad de los recicladores, la gestión del Relleno Sanitario de Doña Juana, por nombrar los más conocidos.
Aunque muchos ciudadanos todavía no conocen la situación que se avecina, algunos otros cuentan con alguna información y están preocupados por lo que puede suceder, tanto por la recolección misma, como por la facturación y formas que tendrán que asumir para acceder al servicio.
Para la ciudad, posiblemente, se volvió a perder otra oportunidad que se abrió en el momento, por la cual se pudieron tomar decisiones de fondo, para superar de una vez por todas los problemas derivados de la mala gestión de las basuras en Bogotá, pues no se trata de favorecer a los operadores que de una forma u otra libren a la ciudad de la acumulación de bolsas con residuos, sino de llegar a un modelo acorde con las exigencias actuales en materia de medio ambiente y bienestar social.
Se han observado pocos avances en la ruta hacia una ciudad más limpia y sana, con mejor calidad de aire, menores riesgos de higiene y vectores, así como entornos más armónicos en lo ambiental y lo social. De los hechos que se generen por la transición en el esquema de recolección de basuras, se pueden encontrar y construir espacios para atender estos objetivos, pero también es necesario que en las instituciones distritales se asuma el liderazgo acorde con el momento.
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