Aumenta la desaprobación de Donald Trump tras su primer año de gobierno

Donald Trump marcó el primer aniversario de su retorno a la presidencia con un discurso largo y errático ante la prensa, en el que insistió en que su gobierno no recibe reconocimiento.
Trump: un año de Gobierno en medio de críticas y desaprobación.
Foto: Trump se va a Davos con Groenlandia como bandera y con Venezuela como trofeo retórico, pero regresa a Washington con lo que no puede controlar con un monólogo. / AFP.

Después de un año de guerra arancelaria, bombardeos a varios países y críticas por la violencia desmedida de la policía migratoria ICE, el presidente de Estados Unidos Donald Trump celebró un año de vuelta a la Casa Blanca con una aparición ante periodistas en la que el tono no fue de celebración sino de reclamo: se quejó por la falta de reconocimiento a su gestión y volvió a cargar contra la prensa, adversarios políticos y parte de su propio entorno.

El presidente, de 79 años, mostró una carpeta con lo que describió como “365 logros” desde su posesión, ocurrida el 20 de enero de 2025, y sostuvo que atraviesa una “crisis de confianza” reflejada en un dato de aprobación del 42% frente a 55% de desaprobación.

Después de la rueda de prensa, emprendió viaje a Davos para reunirse con líderes políticos y empresariales. Dijo que allí defenderá sus intenciones sobre Groenlandia y rechazó participar en una eventual reunión de emergencia del G7 para discutir la guerra en Ucrania.

Carpeta de “365 logros” y un discurso más de campaña que de aniversario

La escena del aniversario se pareció más a un mitin de reproches que a un balance de gobierno: Trump alternó elogios a su administración con ataques a “noticias falsas”, insultos a rivales y la reiteración de teorías conspirativas, incluida su afirmación de que ganó las elecciones de 2020.

En el mismo hilo, responsabilizó a sus asesores por la falta de reconocimiento público y sostuvo que su equipo no ha sabido traducir sus decisiones en respaldo político.

“Quizás tengo malos asesores de relaciones públicas”.

También lanzó cifras y afirmaciones polémicas sobre medicamentos e inversiones extranjeras, sin presentar evidencia durante la intervención, en un monólogo que saltó de tema en tema y terminó pareciéndose al tono de la campaña de 2024, cuando derrotó a Kamala Harris.

En la oposición, el senador demócrata Chuck Schumer reaccionó de manera contundente y describió al mandatario como cada vez más impopular, en una señal de que la efeméride no cerró heridas políticas sino que las reactivó.

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Groenlandia, Ucrania y Venezuela: la agenda que se lleva a Davos

Trump anticipó que en Davos insistirá en su interés por Groenlandia y lo justificó con argumentos de seguridad nacional. Consultado por el alcance de esa intención, evitó precisar escenarios.

“La necesitamos por motivos de seguridad nacional. Las cosas van a salir muy bien. Se darán cuenta”.

En el frente europeo, descartó asistir a una posible reunión extraordinaria del G7 para discutir Ucrania, una cita que había sido planteada por el presidente francés Emmanuel Macron, aunque el propio Macron ya había señalado que no ocurriría esta semana.

En cuanto a América Latina, Trump se refirió a Venezuela y dijo que su gobierno mantiene conversaciones con María Corina Machado “sobre el futuro del país” tras la captura del 3 de enero de Nicolás Maduro, quien, según el mismo relato, espera juicio en una prisión de Nueva York.

“Estamos hablando con ella. Quizás podamos involucrarla de alguna manera. Me encantaría poder hacerlo”.

El mandatario republicano elogió a agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y expresó respaldo al presidente sirio Ahmed al Sharaa, en medio de una ofensiva contra antiguos aliados kurdos de Washington en la lucha contra el Estado Islámico.

Esta vez no hubo nada que celebrar

El trasfondo del aniversario no está en la carpeta de “logros”, sino en la fragilidad política que se refleja en los números de aprobación y en los frentes que se acumulan en Washington. Entre ellos, el más tóxico es el del caso Epstein: la publicación parcial y las redacciones en los archivos oficiales, un proceso empujado por ley y vigilado por congresistas, han mantenido el tema vivo, con nuevas tandas de documentos y menciones que vuelven a poner a figuras de poder bajo escrutinio.

Trump, además, ya verbalizó el temor que enmarca su segundo año: un Congreso adverso. A comienzos de enero, frente a legisladores republicanos, advirtió que si su partido pierde las elecciones de mitad de mandato en 2026, la oposición buscará abrirle un nuevo proceso de destitución. No es una hipótesis jurídica abstracta: es el cálculo político que guía su discurso y explica por qué el aniversario terminó siendo una pelea contra todos.

Ha sido un primer año en modo defensa. Trump se va a Davos con Groenlandia como bandera y con Venezuela como trofeo retórico, pero regresa a Washington con lo que no puede controlar con un monólogo: la impopularidad medida en encuestas, los procesos judiciales y políticos que se reactivan —Epstein entre ellos— y la amenaza concreta de que las legislativas de 2026 conviertan su segundo mandato en una batalla por sobrevivir, no por gobernar.


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