Diez mil soldados, bombarderos B-52 y buques de guerra permanecen en operaciones frente a las costas de Venezuela y Colombia, bajo una misión que Washington describe como “antidrogas”.
De acuerdo con The New York Times, repatriar a los sobrevivientes a sus países va en contra la narrativa de Trump, que los presentaba como amenazas que justificaban ataques militares sin juicio previo.
El primer mandatario reiteró la denuncia sobre los ataques militares de EE. UU. en El Caribe, donde habrían asesinado colombianos, y alertó sobre el temor entre pescadores de San Andrés y Providencia.
El permiso secreto amplía las facultades de la agencia en el Caribe en medio de la ofensiva militar estadounidense y los reclamos de la región por ataques en aguas internacionales.
El presidente Gustavo Petro apoyó la posición del senador Adam Schiff, quien anunció que forzará una votación en el Congreso de Estados Unidos para frenar los ataques militares ordenados por Donald Trump en el mar Caribe.