Gobierno nacional avanza estrategias preventivas frente a los eventos naturales pronosticados para el segundo semestre del año

El aumento de temperaturas que rondan los 40 grados centígrados, en las regiones costeras e insulares del país, advierte sobre la intensidad de las condiciones climáticas que se presentarán desde las próximas semanas.
terreno seco, con un árbol seco en primer plano  y al fondo sol
Foto: www.flickr.com

 

En diversos espacios y en sus redes, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) ha explicado que el país tiene una probabilidad del 82% de iniciar una nueva fase del Fenómeno del Niño en los próximos meses de junio y julio. 

La probabilidad de que esto suceda en el segundo semestre del año es del 96%, por lo que se entiende que la entidad está informando sobre la inminencia de que se presente esta situación durante este año. 

Adicionalmente, la información transmitida no sólo señala que se va a tener que enfrentar este evento, sino también que sus manifestaciones en los territorios (sequías, incendios, lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos) serán mucho más fuertes que en los tiempos de los anteriores Fenómenos del Niño.  

La mayor intensidad de los eventos naturales se desprende de la crudeza del cambio climático, pues las alteraciones del equilibrio ecológico obedecen a la degradación del medio ambiente. 

De acuerdo con los antecedentes de este tipo de eventos, el desequilibrio hace que en unas zonas se presenten inundaciones, mientras que otras sufren sequías e incendios.

Para esto, el gobierno nacional ha desplegado una estrategia informativa, que permita que las comunidades puedan prepararse y articularse en el desarrollo de las políticas públicas para enfrentar la situación.

Igualmente se adelantan procesos de planificación participativa, con el fin de concertar actividades y definir los recursos que se necesitan para prevenir y controlar los efectos de posibles contingencias debidas al clima.

Los ministerios de Ambiente y Desarrollo Sostenible, de Agricultura y Desarrollo Rural, de Salud y la Presidencia de la República, son las entidades que están liderando los procesos, aunque de acuerdo con las instrucciones del gobierno nacional, todas las entidades, incluyendo las regionales y locales, deben participar de la prevención y la mitigación.

También se han generado recomendaciones para que la planificación territorial enfatice en programas y políticas para enfrentar el cambio climático, para proteger el ambiente y en especial, para el cuidado del agua.

 

¿Cuál es la situación actual y qué se espera para las próximas semanas? 

El fenómeno del niño es el término que se utiliza para nombrar el calentamiento anormal del Océano Pacífico en su masa central y oriental, debido a que los vientos alisios se debilitan, dejando de empujar el agua caliente del mar hacia el sureste del planeta. 

Esto hace que una masa de agua cálida se estanque y se acumule calor en las costas de Suramérica. Este cambio altera la densidad de las nubes y los niveles de lluvias en las áreas terrestres alrededor.  

Por tanto, se presentan altos niveles de calor y sequías prolongadas en unas zonas (en Colombia, hacia la Región Caribe principalmente), así como fuertes lluvias e inundaciones en otras (en la Región Pacífica y en parte de la Región Andina), lo que se explica porque el fenómeno causa un desequilibrio. 

Adicionalmente, en el país también suceden heladas en algunos lugares, como en los departamentos de Cundinamarca y Boyacá.


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Por las condiciones metereológicas que ha encontrado el instituto en sus estudios, se espera que el Fenómeno del Niño de 2026 sea particularmente fuerte, debido a que desde marzo están disminuyendo las lluvias, a la vez que en el norte del país, durante el presente mes de mayo, se registran altas temperaturas, con máximos históricos para los últimos 50 años, en especial, en el departamento del Cesar. 

Algunas de estas temperaturas excepcionalmente elevadas son: Valledupar con 38 grados, lo mismo que los municipios de Agustín Codazzi y Astrea. San Juan del Cesar tuvo 37 grados y la Jagua de Ibirico, 36 grados. El municipio de Bosconia llegó al nivel más alto, con 40 grados. 

En el Magdalena, Santa Marta ha tenido temperaturas de 37 grados. En la Isla de San Andrés y en Quibdó se registraron mediciones de 34 grados. 

 

Las soluciones deben ser de fondo

Algunas medidas individuales pueden funcionar como prevención para afectaciones a la salud de las personas, como evitar exponerse al sol directo (en especial entre las 10 a.m. y las 4 p.m.), mantenerse hidratado permanentemente y acudir al médico cuando se presenten síntomas de insolación (temperatura corporal muy alta, piel caliente y seca, malestar general, respiración, pulso y frecuencia cardiaca acelerados y alteraciones de la consciencia como desorientación, confusión, mareos e incluso pérdida del conocimiento).

Sin embargo, las medidas más efectivas son las que se enfocan en tener una participación incidente en las políticas para mitigar (y mejor, revertir) el cambio climático. Algunas decisiones son estructurales, como la prohibición de los plásticos de un solo uso y el pago de compensaciones por emisiones para quienes las generan. 

Una medida que gana cada vez mayor consciencia es la de promover la siembra de árboles y su protección, especialmente, en el contexto de las ciudades, en las que el calentamiento puede afectar más la salud humana, pues las personas están más expuestas a los efectos de los residuos y de la calidad del aire, así como al aumento de la temperatura. 

Por lo anterior, resulta paradójico que algunos mandatarios en las ciudades descuiden la protección el arbolado urbano y medidas de compensación insuficientes o con poca verificación.

 

El planeta se calienta aceleradamente

En el mundo, el año 2024 fue el año en que se registró mayor calor a nivel global, desde 1850 cuando se empezaron a medir los niveles de temperatura en el planeta. 2023 fue el segundo año y 2025 el tercero (Fundación Berkeley Earth), lo que demuestra que los últimos años tienen los niveles más altos, en una espiral creciente de calentamiento. 

El quinquenio más caluroso de la época contemporánea ha sucedido en el Siglo XXI (de 2015 a 2019). El gráfico que se presenta a continuación fue publicado en la página climate.gov de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA por su sigla en inglés). En este se observa el cambio de temperatura (en grados centígrados) desde 1880 a la actualidad, evidenciando la aceleración de este indicador desde 1980 y los registros excepcionalmente altos desde 2015 en adelante.

 

Fuente: climate.gov 

 

 

Cambio climático es resultado de las actividades económicas que no se han rediseñado a tiempo

El cambio en el clima es el resultado del calentamiento del planeta, que, a su vez, responde a la forma y velocidad en que se realizan las actividades económicas. En principio, esas se fueron organizando sin poner mayor atención al medio ambiente. Con el tiempo, se empezaron a observar sus efectos sobre la naturaleza y se han creado tecnologías que son sostenibles, pero todavía falta mucho por hacer. 

Con la expansión de las actividades económicas con tecnologías tradicionales se ha acelerado el calentamiento global. Se midió que La Tierra se calentó en 1 grado durante el siglo pasado, pero se estima que se calentará otro grado y medio adicional en los próximos 25 años (a menos que se tomen medidas efectivas para evitarlo, que todavía hoy pueden decidirse). 

Anteriormente, los cambios del clima en el planeta se daban a consecuencia de fenómenos astronómicos, como el choque de meteoritos, asteroides y cometas en los suelos (terrestres y marinos), así como por la actividad tectónica (como la mega erupción del volcán Krakatoa en 1883). Esto contrasta con el efecto paulatino y crónico que va causando, de forma incesante, la producción tradicional: arrasamiento de los recursos y generación de residuos peligrosos (algunos, aunque parezcan inofensivos, cuando se acumulan llegan a convertirse en un problema), así como de emisiones contaminantes, quizá la más grave de las consecuencias. 


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Consecuencias del calentamiento global

El aumento de temperaturas en si mismo, genera efectos negativos para la vida, pues expone a las personas a enfermedades, a la deshidratación y al hambre, ya que afecta también los cultivos. Las condiciones de salud en los territorios se pueden ir deteriorando y se requieren mayores inversiones en la prestación de servicios y en la salud pública, especialmente, en prevención. 

Pero hay una consecuencia que es muy preocupante a nivel mundial, y es la pérdida de las capas de hielo de La Tierra, desde el derretimiento de los polos, hasta el cambio en la extensión de las nieves perpetuas en los sistemas montañosos y el desequilibrio de los pisos térmicos. 

 

Situaciones climáticas reversibles e irreversibles 

El calentamiento global sucede de forma acelerada, por lo que se ha estimado que algunos cambios serán irreversibles en el mediano plazo, si no se toman medidas efectivas para detenerlo, para lo cual falta voluntad, especialmente, entre las naciones más desarrolladas del mundo. 

Los cambios que se consideran irreversibles pueden suceder alrededor del año 2040 y se darán si se mantiene el ritmo del calentamiento de los últimos 50 años. Estos son el derretimiento de los glaciares, en porcentajes superiores al 30% de su masa (lo que sucede en todos los países del mundo y en los polos del planeta), el aumento del nivel del mar en niveles anuales superiores a 20 centímetros, así como la pérdida de área de selva amazónica y la desaparición de arrecifes de coral (en cualquier extensión, pues no deberían disminuirse en ningún porcentaje). 

De forma sencilla, lo que se necesita es reducir la emisión de gases de efecto invernadero, especialmente, del dióxido de carbono (generado por la combustión de los combustibles fósiles) y además, también disminuir el derrame y acumulación de contaminantes sobre suelos, fuentes de agua y lugares inadecuados de acopio. 

Sin embargo, de acuerdo con la ONU, estas medidas, en particular el control de las emisiones puede mejorar la calidad del aire de forma inmediata, pero tardan en reflejarse en la temperatura del planeta, aproximadamente en unos 20 a 30 años. 

Sólo algunos gobiernos del mundo están dispuestos a realizar inversiones para la transición energética y para otras estrategias de mitigación del calentamiento global y el cambio climático. Los demás optan por proteger las actividades económicas dejando a la voluntad de las organizaciones empresariales que ajusten sus tecnologías. 

 


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