Inseguridad en Bogotá, el problema que nunca cede

Se dispone de planes y recursos, pero la inseguridad persiste, ¿por qué?
imagen de Carlos Fernando Galán, César Restrepo y Oficial de la Policía Metropolitana
Foto: www.bogota.gov.co

 

Pareciera que se volvió paisaje que la inseguridad de la capital del país esté desbordada. El reclamo ciudadano es cada vez más agudo, mientras la administración distrital se muestra errática, pese a que el gobierno del alcalde Galán le ha apostado todo a su política de seguridad. 

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, continúan aumentando las críticas a la ejecución del Plan Distrital de Desarrollo, Bogotá Camina Segura, en el que una de las principales promesas fue la presencia institucional con tecnología. Este objetivo desarrollaría varios programas, entre los cuales está el de desmantelar el crimen organizado y el de integrar los activos tecnológicos para anticipar y responder frente a amenazas de inseguridad. 

Una de las metas relacionadas con estos objetivos es la implementación de un plan contra las estructuras criminales, algo que en la práctica ya se ha cumplido, pues el plan existe y se está aplicando. Se trata del “Plan Integral de Seguridad, Convivencia Ciudadana y Justicia 2024-2027”. 

La otra meta es la aplicación de un modelo de fortalecimiento de las capacidades operativas de vigilancia policial y funciones militares, que correspondería al “Nuevo Modelo de Servicio” de la Policía Metropolitana de Bogotá. El modelo de gestión por capacidades también está relacionado en el Anexo 1 del Plan Integral. 


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El presupuesto establecido para esta política es de alrededor de 3 billones de pesos distribuidos en los cuatro años de la administración Galán. Así las cosas, la Secretaría de Seguridad, Justicia y Convivencia, ya estaría al día, cumpliendo con lo asignado en el Plan Distrital de Desarrollo, mediante la ejecución del plan y el modelo de gestión. 

Entonces, ¿por qué persiste la comisión de delitos y son cada vez más violentos, como se observa en los casos de paseo millonario y sicariato que se muestran más adelante?, pese a planes y gastos, los resultados siguen siendo insuficientes y crece la insatisfacción ciudadana. 

El gobierno de Bogotá no es ajeno a la problemática, al punto que se ha expresado sobre la posibilidad de militarizar la ciudad, planteando que se está abierto al diálogo al respecto.

 

Paseos millonarios

Dos de los casos recientes y conocidos entre la opinión pública son el del profesor Neill Felipe Cubides Ariza (principios de enero) y el de la diseñadora de modas Diana Ospina (finales de febrero), retenida mediante un plan que involucró a varios vehículos de transporte individual de pasajeros. 

Ambos casos están en investigación, pero al momento se conoce que el profesor Cubides estuvo desaparecido durante cuatro días, luego de tomar un vehículo de transporte público frente a instalaciones médicas, tras lo cual, su cuerpo apareció calcinado. 

Aunque no se conoce si hay otros móviles detrás del homicidio, las cuentas bancarias del docente fueron desocupadas, lo mismo que las de la diseñadora Ospina, por lo que su caso se considera el de “un millonario atraco”. La víctima fue recogida por uno de los vehículos en una concurrida zona de la ciudad, y llevada contra su voluntad, a diversos recorridos y puntos, para ser abandonada en una zona despoblada, cerca a un CAI, al que finalmente, pudo llegar y fue auxiliada. 

A estos casos se suma la desaparición del ingeniero de petróleos, David Felipe Acosta, sucedida el 1 de marzo, cuya causa puede estar relacionada con este mismo delito, del paseo millonario, pues la víctima salió de un sitio en la madrugada, probablemente a buscar transporte para regresar a su casa, y luego se perdió su rastro. Llevaba consigo dinero y objetos de valor. 

 

Sicariato 

Entre los hechos que se han venido presentando durante lo corrido de 2026, se destaca el caso del empresario Gustavo Aponte Fonnegra, quien fue asesinado por la espalda, junto con su escolta, tras salir de un gimnasio cerca de la carrera 7ª de Bogotá. La investigación incluye la posibilidad de que el sicario lo hubiera atacado por error. 

El caso más reciente, se presentó el día de hoy, 16 de marzo, en el sector de El Salitre; hechos en los que la víctima, Néstor Harry Acosta, falleció tras ser impactada por varios disparos, propinados por un sicario que iba de parrillero en una moto. La investigación de lo sucedido, no descarta que también pudiera tratarse de un hurto, que no pudo consumarse. 

 

¿En qué va la discusión sobre las políticas de seguridad?

Desde diferentes ópticas, los ciudadanos se mantienen en alerta ante el problema y se resisten a aceptarlo como si no se pudiera hacer nada. En las ciudades, se han intentado diversas estrategias propias de los contextos urbanos, y los resultados son insuficientes. De hecho, en la información reciente, se ha señalado que las medidas tradicionales parecen quedarse cortas frente a la “evolución” de las prácticas de las organizaciones criminales, y en general, de los delincuentes.  

Entre los estudiosos del tema, persisten las discusiones sobre las estrategias más necesarias para enfrentarlo: unos insisten en las medidas directas contra los delitos, otros plantean que las soluciones de fondo requieren un trabajo más estructurado y de largo plazo, que apunte hacia las estructuras criminales y no solamente, a los hechos puntuales. 


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Persiste la duda sobre los actores políticos, pues no es posible afirmar si tienen una verdadera intención de solucionar el problema y sobre todo, que tengan los conocimientos necesarios para enfrentarlo, o si solamente buscan enardecer y acoplarse a una demanda ciudadana por seguridad, que es visible y popular. 

Mientras otras necesidades ciudadanas suelen ser un poco más difíciles de delimitar para hacer exigencias a los gobernantes, el tema de la seguridad es comparativamente más sencillo de identificar y de relacionar con la cotidianidad de las personas, por lo que, con mayor frecuencia, se convierte en una prioridad dentro de los debates de la opinión pública, y más que todo, en los escenarios que se relacionan con las autoridades. 

En el marketing electoral, se ha considerado que el tema de la seguridad es más fácil de comunicar que otros, por lo que puede generar rentabilidad electoral. Sin embargo, otra cosa es asumir y dar cumplimiento a los compromisos que se prometieron frente a las comunidades, pues un mal manejo del problema, pone en evidencia que este es un tema muy complejo, que si se toma a la ligera, se reflejará en la ineficacia para la ejecución de los planes de gobierno y en la credibilidad y confianza sobre los gobernantes.  

Adicionalmente, debe mencionarse que la seguridad es una bandera de los gobiernos de derecha, ya sea para los países, o para las ciudades, pues dentro de esta ideología se asume que el orden se puede y se debe garantizar mediante acciones directas, que pueden ser represivas. 

Lo anterior no desconoce que otras tendencias política también tengan programas de gobierno sobre la seguridad, pues deben responder ante los ciudadanos por esta problemática, pero sus prioridades son sociales, por lo que el tema se maneja desde enfoques preventivos, de resocialización, de reparación, de intervención social- comunitaria, entre otros.

 


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