Brasil estudia responder con aranceles recíprocos a Estados Unidos tras medidas de Trump

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva autorizó un análisis interno para definir si Brasil responderá con medidas recíprocas a la guerra comercial que Donald Trump abrió al imponer un arancel del 50% a productos brasileños. La decisión, confirmada por fuentes diplomáticas y gubernamentales en Brasilia, busca determinar si la legislación de reciprocidad aprobada este año habilita al Ejecutivo a imponer sanciones equivalentes.
Según informó la Cámara de Comercio Exterior (Camex), integrada por varios ministerios, el país tendrá 30 días para presentar un dictamen. De allí podrían surgir “propuestas de contramedidas”, que incluyen la posibilidad de fijar aranceles recíprocos a exportaciones estadounidenses.
No hay diálogo con Washington
La tensión con la Casa Blanca se ha agudizado desde el 6 de agosto, cuando entraron en vigor los aranceles de Trump. Ese mismo día Brasil acudió a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para impugnar la medida, aunque funcionarios reconocen que se trata de un gesto “más político que práctico”, pues no esperan una resolución inmediata.
El presidente Lula expresó públicamente su frustración: “No logramos hablar con nadie, con nadie de Estados Unidos”, dijo en un acto oficial, subrayando el bloqueo diplomático en un momento de incertidumbre para la economía brasileña.
El gobierno brasileño notificará este viernes a Washington su decisión de evaluar represalias, pero aclaró que “el espacio para consultas diplomáticas permanece abierto”.
Presión comercial en América Latina
El vicepresidente Geraldo Alckmin, de visita en México, señaló que espera que la decisión de examinar medidas sirva para “acelerar el diálogo y la negociación”. En paralelo, Alckmin firmó con la presidenta Claudia Sheinbaum acuerdos en materia de biocombustibles y competitividad, aunque México descartó un tratado de libre comercio con Brasil.
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Ambas economías, las mayores de América Latina, enfrentan presiones por la política comercial de Trump. Mientras México busca blindar su relación con Estados Unidos mediante un acuerdo de largo plazo, Brasil considera activar por primera vez la nueva ley de reciprocidad aprobada en abril.
Alcance de la ley de reciprocidad
La normativa faculta al Ejecutivo a implementar contramedidas ante “acciones, políticas o prácticas unilaterales que impacten negativamente la competitividad brasileña”. Esto incluye suspender concesiones comerciales, restringir inversiones e incluso limitar derechos de propiedad intelectual.
La particularidad en el caso de Brasil es que Estados Unidos mantiene un superávit comercial con el país sudamericano. Brasil importa principalmente motores, maquinaria no eléctrica (16%) y combustibles (10%) desde el mercado estadounidense, por lo que cualquier represalia afectaría sectores sensibles de la economía.
Trasfondo político: el juicio a Bolsonaro
Trump justificó sus medidas alegando una “caza de brujas” contra Jair Bolsonaro, su aliado ideológico en la región. El expresidente brasileño enfrenta un juicio por intento de golpe de Estado y se encuentra en prisión domiciliaria preventiva.
El proceso judicial en la Corte Suprema de Brasil comenzará el 2 de septiembre y, de ser hallado culpable, Bolsonaro podría enfrentar hasta 40 años de cárcel. Para Lula, la arremetida comercial de Washington es una presión directa ligada al proceso judicial de su antecesor y no a criterios de comercio justo.